Contexto

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Es inexorable aceptar que en la actualidad el mayor porcentaje de personas relacionadas con la industria de la música electrónica en nuestro país está formado por hombres. Este hecho no es reciente, ya que la presencia de mujeres en la historia de la música ha sido siempre muy escasa.

Resulta difícil encontrar bibliografía que refleje el trabajo de las mujeres dentro de la industria musical en sus diferentes vertientes: producción, gestión, técnica, u otros perfiles profesionales. Un estudio realizado por la cadena BBC en el año 2012 revela que el 95% de los productores musicales alrededor del mundo y el 75% de las personas que trabajan del otro lado del estudio (técnicos de grabación u otros) son hombres.

Esto ocurre en todos los sectores, y la música electrónica no iba a ser diferente.  A nivel mundial son muchos más los nombres de hombres que se relacionan con este género musical, que los de mujeres, casi inexistentes, y esto ha sido motivo para que muchos proyectos vayan tomando forma. La intención de estas iniciativas  es visibilizar y velar por la igualdad de oportunidades en este apasionante mundo y de esta forma conseguir una representación mucho más paritaria.

Con esta premisa,  la red de artistas, promotoras y técnicas de sonido que trabajan en la escena electrónica de Europa y EEUU, Female: Presure expuso en 2015 que la participación de la mujer era sólo latente en el 11% de los eventos musicales y en el 18% de los sellos especializados. Esta es la razón por la cual han nacido plataformas como Discwoman en EEUU para descubrir y representar a las mujeres en el house, techno y el clubbing; o en nuestro país el proyecto She Makes Noise capitaneado por Natalia Piñuel que denuncia la postergación de las mujeres en la música electrónica.

Con la intención de cambiar estos datos y sumarse a todas iniciativas que están surgiendo, nace HER BEATS.